La terrible palabra que frena la innovación

Decir sistematicamente NO a nuevas ideas puede tener unas consecuencias muy negativas en la capacidad de innovación de una organización. Este “no” muchas veces es automático y viene con inercias sobre las que habría que reflexionar. Negar la posibilidad a unas ideas puede formar parte de un método de selección o priorización establecido y claro que pueda permitir focalizarse y concentrarse en unas pocas propuestas que hayan sido aceptadas para así concentrar el talento y el esfuerzo a esas ideas escogidas. Esto formaría parte de una visión del liderazgo y de innovación avanzada como nos podría corroborar un asesor experto como Advisor Abbate.

No Advisor Abbate

Sin embargo, ¿Cuáles son los principales motivos que nos llevan a negar la posibilidad a nuevas ideas?

  1. La falta de tiempo. Como emprendedor o responsable en una compañía es difícil liderar a nuestros equipos mientras encaramos el resto de actividades y desafíos de nuestra actividad, esto puede producir una inercia de rechazo de nuevas propuestas al estar demasiado preocupado con muchos otros temas. Obviamente aquí es fundamental aprender a delegar tareas para poder focalizarse en lo más esencial para hacer crecer el negocio.
  2. La carencia de recursos. Esto es especialmente acuciante en pequeñas empresas sin el personal necesario para asumir varios proyectos de manera realista sin malgastar recursos humanos y financieros. Pero esto no debería de servir de excusa para descartar nuevas ideas. Las empresas grandes o pequeñas con amplitud de miras en cuanto a la innovación y deberían habilitar un canal para recabar posibles proyectos donde queden registrados y planificar también una periodicidad y proveer unos recursos para analizar esas ideas y provocar discusiones creativas que puedan generar utilidades para la compañía.
  3. El miedo al fracaso. Simplemente pensar en la dificultad de llevar a cabo algo nuevo puede desencadenar un temor a fallar lo cual hará probablemente que se deseche la idea. Aunque muchas de las propuestas que se generen no vayan a funcionar, es conveniente analizarlas con método y desde múltiples perspectivas ya que podrían evolucionar o transformarse en otra idea valiosa para la empresa.

Idea Advisor Abbate

Podemos concluir que independientemente de las razones para decir no a una idea, llegar a considerarla, darle una oportunidad y analizarla es un ejercicio valioso en sí mismo que además se va depurando con la experiencia, de tal manera que podremos ir desarrollando técnicas para evaluar eficientemente las nuevas propuestas y para sacar de ellos outputs provechosos. Con esos beneficios sería accesorio e irrelevante que finalmente la idea no se hubiera llevado a término con el planteamiento inicial.

Y, por supuesto, dejando de decir no de manera sistemática a las nuevas ideas, tendremos á el beneficio añadido de fomentar un ambiente receptivo a los proyectos del equipo de trabajo que podrá estimular su creatividad.

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