La inteligencia relacional nos da una ventaja competitiva

La inteligencia relacional puede ser un factor diferencial y competitivo entre los líderes. Se define como la capacidad de conectar y estar presente en las interacciones que se tengan en cada momento aun cuando podamos tener una gran cantidad de tareas que puedan distraer nuestra atención.

Advisor Abbatte inteligencia relacional

Imaginemos que en una acción comercial estamos con un posible cliente con el que quedamos para comer, y mientras hablamos con él , estamos buena parte del tiempo con la vista pendiente del teléfono móvil, enviando mensajes y atentos a las interacciones en la pantalla. Esto sería un ejemplo de carencia de esta inteligencia relacional que bien podría resultar en no poder cerrar una operación. Somos conscientes de la necesidad del cliente, estamos ahí con él o ella, escuchamos y hablamos, pero estamos haciendo evidente de que no estamos al 100 % por esa persona, asumimos con normalidad que podemos estar simultaneando acciones con el smartphone mientras estamos en la reunión, pero realmente no, no tenemos la interacción esperada.

Jeremie Kubicek en 5 Gears: How to Be Present and Productive When There Is Never Enough Time  hace hincapié en que muchas personas en las interacciones en el trabajo nos focalizamos en el conocimiento que debe ser intercambiado, mostrado o ejecutado nuestras tareas y resalta que esa no es una ventaja competitiva. Y en  cambio  sí lo es la capacidad de conectar con otras personas. Sobresalir en esto supone una inteligencia relacional que incrementa las posibilidades de que a los demás les guste tratar con nosotros y por tanto la capacidad de influenciar

Esa inteligencia relacional se puede conseguir manejando 5 niveles o estados en los que podemos pasar durante nuestra jornada laboral, nos podemos manejar entre ellos como si fuesen cambios de marcha en un vehículo. La quinta marcha sería la de focalización, la cuarta sería el modo tarea, la tercera el modo social, la segunda el modo conexión y la primera el modo recarga. El primer paso para mejorar nuestra inteligencia relacional sería entender cuál es la marcha en la que tenemos tendencia a quedarnos atascados aunque cambiemos de actividad. Y una vez lo hagamos necesitaremos buscar puntos de referencia que sean desencadenantes para cambiar la marcha a la que sea conveniente por las actividades que vayamos a pasar a realizar en un momento determinado.

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Si llega la hora de comer y lo hacemos con unos compañeros y estamos continuamente hablando del trabajo estaremos en el cuarta marcha cuando deberíamos de estar en la tercera. Y deberíamos de ser conscientes de ello para tener el control de nuestro estado y ser intencionales hacia desarrollar este aspecto de nuestra inteligencia.

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Conseguir que una dificultad personal no afecte a nuestro trabajo

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Como seres humanos que somos hay miles de situaciones personales de nuestra vida que pueden estar afectándonos en el plano profesional. Y algunas de esas vicisitudes personales pueden llegar a ser graves y  muy importantes pudiendo incluso llegar a ser devastadoras para nuestro estado anímico.

Pero tenemos nuestra actividad profesional o empresarial, y sin importar cuál sea hay que conseguir que un mal giro de nuestra vida no nos afecte, de esa actividad depende nuestro medio de vida en cuanto a nuestro sustento económico, nuestro trabajo probablemente nos requiere de un gran consumo de tiempo, energía, recursos y posiblemente de pasión. Ante un acontecimiento personal de calado hay que conseguir el equilibrio y evitar un hundimiento.

Pueden haber innumerables trucos, técnicas o tratamientos para llevar nuestro trabajo adelante y dejar atrás problemas, aquí enumeramos algunos que son mero sentido común y que merece la pena intentar.

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Valoremos nuestro trabajo

El trabajo es importante, incluso aunque no sea nuestro ideal, es vital, nos proporciona un medio de vida. Así que valorémoslo y focalicémonos en nuestras tareas, que de hecho serán una gran distracción de aquello que pueda estar sucediendo en la esfera personal. Esa separación de los diferentes planos pude aprovecharse para aumentar nuestra productividad.

Caminemos

Realmente simple y útil, en momentos de atasco o distracción de nuestras tareas aprovechemos para poner nuestro cuerpo en movimiento, nuestro cerebro hará click en esos instantes por el mero hecho de levantarnos, alejarnos de nuestro puesto y dar unos pasos puede aclararnos la mente, puede ser hasta el otro extremo de la oficina o si tenemos la oportunidad podemos hacer un pequeño paseo exterior.

Controlemos las distracciones

Básicamente, desconectemos. ¿no podemos hacerlo totalmente? Pues hagámoslo hasta el límite que podamos. Desde luego que las redes sociales deberíamos restringirlas en tiempo de trabajo y si no es posible totalmente entonces usémoslas en los momentos y en la duración mínima que establezcamos. Lo mismo en cuanto el teléfono o las llamadas o mensajes personales.

Seamos positivos

Es fácil decirlo cuando se están viviendo tribulaciones personales de alto impacto. Pero la positividad tiene que ser nuestro lema, y depende de nosotros, siempre debemos de mirar ese aspecto brillante de las cosas, siempre, no lo olvidemos, es nuestra responsabilidad, no nos permitamos el lamento continuo, si tenemos dificultad para entrar esa actitud asumamos que si queremos recuperarnos y llevar nuestro trabajo sin gran afectación tendremos que adoptar ese positivismo.

Distracciones que matan la productividad

Completar el trabajo que tenemos en el día a día, en mucho casos constituye una lucha contra todo aquello que nos distraiga de ese objetivo por el que nos pagan  para dedicar  nuestro horario de trabajo.

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En esa batalla hay que tener una estrategia clara y en todo caso se requiere identificar esos elementos de distracción que en algunos casos aún siendo obvios no tenemos claro como dañan nuestra productividad.

Ni que decir tiene lo dañina que puede ser la frustración propia y la constatación por parte la empresa de que no podamos cumplir nuestros objetivos. Sin duda ganaremos muchísimo preparando un plan de productividad. En todo caso en esta ocasión desde Advisor Abbate enumeraremos algunos de los principales distractores de nuestra actividad.

  • Las redes sociales y mensajes de texto.

Estas redes pueden generar considerables pérdidas de tiempo si las personas no las controlan debidamente. Pueden causar adicción y cada vez más gente cae atrapada en esa atracción de saber y cotillear sobre cualquier notificación que les llegue.

Dependiendo del grado de enganche para que no nos interfieran en el trabajo, se pueden deshabilitar las notificaciones  o incluso las propias aplicaciones en nuestro dispositivo móvil, o dependiendo del uso que le demos al smartphone podríamos dejarlo directamente en el cajón durante toda la jornada.

  • Navegación por Internet

De la misma manera que las redes sociales la atracción por cualquiera de las informaciones y datos que nos ofrecen las millones de webs existentes puede ser muy poderosa y robarnos mucho tiempo. Por tanto: autocontrol máximo y no navegar salvo para lo que sea necesario por la propia naturaleza del trabajo

  • Correos electrónicos

Los constantes correos apareciendo en nuestro buzón de entrada son un imán para abrirlos al instante aunque obviamente no todos tendrán la misma importancia ni la misma relevancia. Podemos desactivar las notificaciones de correo entrante, y establecer unos momentos en la jornada para conectarnos al correo y leerlo.

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  • Reuniones

Algunos de las reuniones en las que participamos nos llegan de manera repentina y en el último momento. Hay que aprender a valorar cuando decir no a participar en una reunión.

  • El trabajo multitarea.

El cerebro humano no está orientado a hacer varias tareas a la vez. Y la inundación de trabajo que podemos tener nos puede llevar a simultanear acciones. Así que no dividamos nuestra atención en varias y focalicémonos con un tiempo asignado a cada una. Es fundamental la priorización.

  • Charlas con los compañeros.

Por supuesto que a casi todos nos gusta socializar y tener unos momentos de distracción pero ¡ojo! debe ser en una medida justa que tendremos que valorar, si nos quita tiempo de trabajo real pongamos coto a este aspecto.