Innovación. Mentalidades que frenan las buenas ideas

En el núcleo del proceso de innovación subyace la combinación de los conceptos de posibilidad y potencialidad. Estos se aúnan al empuje de emprender articulando a la gente y a los recursos apropiados, prestando atención a los aspectos clave, intentando abrir las puertas necesarias y demostrando el valor que podemos aportar, y toda esta percepción de nuestras ideas nos sirve de poderoso motor para emprender proyectos ambiciosos. Las personas que se sitúan en ese marco mental para crear algo están abonándose a un estado mental positivo más fértil para la innovación.

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Un asesor acostumbrado a la excelencia empresarial nos podría guiar al respecto con seguridad, hoy sólo nos centraremos aquí en otros estados de ánimo o mentalidades que pueden apagar ideas brillantes incluso antes de que las veamos. Veamos 5 de estos «stoppers» de la innovación:

  1. El miedo

Obviamente la posibilidad de que todo vaya mal se tiene que considerar, pero conviene dejar los escenarios negativos en la fase de evaluación de riesgos y centrarse en la innovación y en la generación de valor que esta proporcione. Hay que saber cerrar las diversas etapas del proceso y no arrastrar pensamientos con un fondo de miedo una vez haya pasado esa fase de evaluación de riesgos.

  1. La fijación de ideas

A veces hay una obstinación en los emprendedores en centrarse en unos pocos aspectos que consideran las ideas principales o claves para su éxito prestándoles una atención excesiva y dejando desatendidos otros aspectos clave para la viabilidad del proyecto.

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  1. La emoción

En este estado el emprendedor piensa que su idea o proyecto es tan fantástico que todo el mundo lo verá igual que él o ella y que el mercado caerá rendido ante la superioridad de su producto o servicio. Esa energía es muy importante pero no debe nublar la realidad para deje de ser un motor para emprender, esa emoción por nuestra idea no es suficiente para pasar de innovación a ejecución; para ello se requiere articular debidamente la pasión, la determinación y la estrategia. Si nos movemos a base de impulsos y emociones hay que tener en cuenta que esta puede desaparecer al llegar otra gran idea que nos embriague.

  1. La mentalidad escéptica

Un empresario que haya tenido fracasos en proyectos que haya iniciado con gran ilusión puede hacer llegar a un estado de escepticismo en el que haya una falta de pasión y energía que frene el espíritu explorador y emprendedor.

  1. La mentalidad del yo sé cómo hacerlo

En este estado se insiste en el “Sé cómo hacerlo” incluso antes de saber cómo articular el valor de la idea. Al igual que la gestión de riesgos el Cómo es parte de la fase estratégica y no pertenece a la fase de innovación, antes de ello hay que completar la etapa de contestar ¿Qué? y ¿Por qué?

Liderazgo: superar la presión

presion liderazo advisor abbateNormalmente todos convivimos con la presión especialmente en el mundo laboral y de la empresa donde la competitividad suele empujarnos a intentar superar un nivel de exigencia alto y que va aumentando con el paso del tiempo, pero no es tarea fácil conseguir el rendimiento apropiado para ello. El pensar demasiado sobre el nivel que se espera de nosotros nos puede hacer aumentar la presión sobre nosotros mismos. En un emprendedor la supervivencia de su actividad puede depender de como pueda soportar la presión.

Las funciones de liderazgo generalmente generan altas expectativas y la presión es, en consecuencia, elevada. Es necesario saber manejarla y la ayuda de un asesor de alta calificación  en todos los aspectos del liderazgo sin duda incidirá en tratar este aspecto fundamental de las exigencias al líder.

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Hay algunas claves para plantear la presión correctamente. Nos centraremos en cinco que serán de utilidad :

  1. Centrarse en los fundamentos.

En aquellos momentos de más incertidumbre no hay que perder la perspectiva de lo cierto, de aquellas habilidades y conocimientos con las que contamos y que forman parte de nuestro capital humano. Hay que recurrir a ese anclaje a nuestras certezas y nuestras armas para solventar situaciones.

  1. Redefina el concepto de presión. En lugar de ver la presión como una amenaza plantéelo como un reto como una oportunidad de ponerse a prueba. Si es capaz de encontrar el punto de vista estimulante, asumir el desafío y focalizar sus esfuerzos, la superación del reto le puede llevar a una mejor desempeño, a un mayor rendimiento.

3. Autoafirmación

Apoyarse en los aspectos positivos de su vida – familia, amigos, aficiones, logros – durante momentos de estrés impulsa enormemente ante las dificultades. La confianza en uno mismo es fundamental y esas técnicas de buscar lo que ya se tiene de positivo y repetírselo es un aspecto de la vanidad que nos puede ayudar enormemente.

  1. Considerar la temporalidad de las tareas

No debe hacer planteamientos del tipo: Esta es mi última oportunidad . Eso entraña una autolimitación y las certezas son pocas en este mundo, pueden haber segundas oportunidades o incluso más.

Cuando se ve un hito, etapa o entregable como un medio para un fin y no un fin en sí mismo, se alcanza la perspectiva de que hay espacio para maniobrar, para aprender, crecer, mejorar y para retroceder si fuera necesario.

  1. No ponga demasiada presión sobre sí mismo

El aspecto psicológico de autopresionarse hay que abordarlo. Llega un momento que no por más exigirse se podrá aumentar el rendimiento. Conozca sus limitaciones.